Unos cuantos ingenieros de producción japoneses han abierto el MacBook Air y se han llevado las manos a la cabeza. Resulta que el MacBook Air lleva un “vestido” muy bonito, pero le falla el relleno.
Por lo visto la manufactura y montaje del equipo no es que sea precisamente uno de los mejores ejemplos de optimización de la producción, costes y espacio. Y si lo japoneses dicen esto habrá que creérselo, ya que son ellos los que nos llevan años luz de diferencia en estos temas. Aunque aún me cuesta creer que las fábricas de manufactura de Apple en Taiwan no apliquen estas técnicas de producción.
Lo curioso es que tampoco me extrañaría mucho que el Sr. Steve Jobs haya dado órdenes de cómo se tiene que montar el equipo… es todo un personaje. Pero lo que es bastante importante en este “descubrimiento” es que por lo visto, debido a este ineficiente estilo de producción, el derroche de costes en el proceso de montaje se esté haciendo notar en el precio del cliente final. Y esto es algo que nos afecta directamente.
Pero cuando los japoneses hablan de derroche de costes en un proceso de producción van más allá de su influencia en el precio del producto final: tiempos de entrega, cuestiones medioambientales, optimización del espacio, horizonte de innovación, etc. Si esto es así imagino que los chicos de Sony tomarán nota y nos traerán al mercado algún VAIO que sí mejore estos aspectos, ¿verdad?
Cuando el pasado lunes desbloqueé y activé mi iPhone, una de las primeras cosas que hice fue instalar el BSD Subsystem y alguna que otra aplicación. Una de las advertencias en el Installer.app es que no usemos el comando passwd del firmware 1.1.3 en el BSD Subsystem para no tener problemas.
Pues tras tres días hoy me decidí a instalar el OpenSSH al iPhone para poder conectarme, bajarme y subir archivos al teléfono, a la vez que modificar alguno que otro. Una de las recomendaciones del OpenSSH es cambiar la contraseña de root para que no todo el mundo pueda acceder a nuestro dispositivo y hacernos un cristo.
Así que a ello me puse… y a los pocos minutos ¡¡¡el springboard del iPhone se había vuelto loco!!! Efectivamente, tantos años de experiencia con terminales y comandos y no soy capaz de acordarme de la advertencia del Instaler.app usando el maldito comando passwd. En ese momento mi iPhone estaba completamente bloqueado, lo único que podía hacer era apagarlo justo en el intervalo de 5 segundos entre cuelgue y cuelgue del springboard (había entrado en una especie de bucle infinito).
Una vez que el pánico recorrió mi cuerpo y entrando casi en estado de shock, Javi, con quien estaba hablando por internet en ese momento, consiguió calmarme un poco y darme el apoyo para ponerme a solucionar el problema. Lo bueno es que el servidor SSH estaba aún levantado y era posible conectarse al iPhone para cambiar algunos archivos. La solución es más sencilla de lo que parece. Resumiendo:
Obtenemos los archivos passwd1 y master.passwd originales
Subimos mediante SSH dichos archivos a la ruta /etc
Reiniciamos el iPhone
Si no tenéis una copia de vuestros originales passwd y master.passwd o no los habéis encontrado por internet, Javi me pasó un link muy útil para obtener tus propios archivos.
Notas
el archivo de /etc y no el comando que hay en /usr/bin [↩]
¡¡Por fin!! El lunes recibí mi nuevo iPhone de 16GB y, por supuesto, lo primero que tenía que hacer era desbloquearlo y activarlo. Como el firmware es el 1.1.3 OTB (Out of The Box) la cosa no sigue el mismo procedimiento que las antiguas versiones de firmware, como la 1.1.1 o anteriores. Ahora es todo más sencillo. Como nos indican en iClarified sólo tenemos que hacer un click y esperar cerca de 3 minutos.
¡Os lo puedo verificar! En menos de 5 minutos ya tenía mi nuevo iPhone activado y sincronizando mi música. Todo un placer poder disfrutar de mi nuevo cacharro, pero no por ello ahora dejaré de criticar sus deficiencias, como su ineficiencia de uso del Bluetooth, el todavía inexplicable software cerrado, la imposibilidad de sincronizar las notas, o la mala implementación del teclado en determinadas aplicaciones (no se puede utilizar con el iPhone girado en algunas)…
Aún así el dispositivo no deja de ser una gozada, y más aún cuando sustituye a mi antiguo Nokia 6230. Una de mis peticiones más urgentes ahora mismo es la posibilidad de conexión VPN con clientes Cisco o soporte de seguridad de empresa 802.1X, muy útil para muchas oficinas, universidades o áreas de trabajo. Esperemos que vengan como consecuencia del esperado y cercano SDK.
Ahora mi escritorio, más liberado tras mi época de exámenes, tiene otro dispositivo más con el que disfrutar. Lo que no sé es qué voy a hacer con tanto iPod.
Ésta es la pinta que tiene el campus de Sun Microsystems en Santa Clara:
Es el mismo lugar en el que tomé las fotos de los nombres de las salas de reunión que ya publiqué aquí. Lo que véis es el centro del mismo; está rodeado de edificios bajos como el que se ve al fondo, con ventanas que dan a él. Todo cesped, arbolitos, sin ruido… Vamos, igual que San Chinarro en Madrid.
El multitouch está siendo unos de los más exitosos interfaces del presente, sobre todo gracias al éxito de dispositivos que lo usan, como el iPhone. Pero muchos hemos visto películas como Minority Report, en la que los interfaces futuros van mucho más allá, y nos gustaría llegar a ese punto.
Pues hablemos de presente y no de futuro. Al más estilo Tom Cruise en la mencionada película Minority Report, ya podemos usar nuestras manos como el interfaz perfecto. ¿Lo único que necesitamos? Pues un Wiimote (mando de la Wii), unos cuantos LEDs, tejido reflectante y un ordenador con conexión Bluetooth. Nos lo explica Johnny Chung Lee muy bien en este vídeo:
Esto es uno de los variados proyectos que Johnny trabaja con su Wiimote. Todos ellos son muy interesantes y merece la pena echarles un vistazo. Mi compañero de trabajo Iván me dio a conocer esta web y no tiene desperdicio.
Pues lo mismo que he tenido que hacer yo, porque me ha fallado miserablemente. La causa posible del fallo es que el paquete de actualización no se haya bajado completamente, pero Mac OS X piensa que sí e insiste en reiniciar el Mac para proceder con la actualización.
Siendo consciente de que no se había bajado todo el software, clické en OK a reiniciar el mac y Mac OS X empezó a hacer la instalación. Obviamente, se quedó cuajado, así que tras media hora de ningún avance en la barra de progreso, le di botonazo.
Por suerte Mac OS X arrancó, pero el Software Updater piensa que el paquete está ya bajado y vuelve a insistir en reiniciar el ordenador. La solución a este bucle infinito es sencilla; lo que hay que hacer es borrar el contenido de la carpeta /Library/Updates. Básicamente lo que he hecho yo es:
Ya está aquí la nueva actualización de Mac OS X Leopard, la 10.5.2, con multitud de características nuevas. Pero si quieres actualizarte tu Mac más vale que tengas un buen canuto de conexión, porque son 180 megas (MB) del ala. Vamos, que el peso del nuevo leopardo no creo que le permita subir ágilmente a los árboles. Esperemos, por lo menos, que la nueva actualización sea lo suficientemente satisfactoria y solucione las “pequeñas” pegas de muchos de los usuarios del último sistema operativo de Apple.
Pero si 180MB os parece poco no os preocupéis, siempre tendréis los 343 megas del instalador independiente, más conocido como el Mac OS X 10.5.2 Combo Update (sólo en el caso de no utilizar la utilidad de Actualización de Software). ¡Sólo espero que mi conexión a internet no haga hoy de las suyas!
Un consejo: Si vais a actualizaros y vuestra conexión a internet no es nada del otro mundo, preparad una buena taza de té caliente y disfrutad de la lectura de un buen libro ;-)
Estar por aquí es divertido, pero nadie dijo que fuera particularmente sano. Llevo cinco días nada más y no puedo comer más. Por todos lados huele a comida, cualquier hora es buena para sentarse a tomar un tentempié, acabamos de meternos unos huevos con bacon (y fruta) en el hotel y nada más llegar al aula del curso nos ponen esto:
No sé si se aprecia bien, pero los donuts son tamaño King Size. ¡Y dios mío, acaban de traer más!
Estoy en el campus de Santa Clara de Sun a punto de empezar el training de la última adquisición de Sun en Gestión de Identidad y…. sólo con el nombre de las salas de reunión ya han conquistado mi corazón:
Nada que ver con los nombres de las salas de reunión en Madrid, que son originales pero no muestran un grado de geekiness tan elevado.
Pues sí, hemos decidido apuntarnos a la moda de Twitter (Venera7 en Twitter), más que nada porque cuando estamos de viaje es mucho más cómodo de usar para cuatro apuntes que tengamoz que dar que escribir en el blog.
De momento yo no me hago mucho todavía a él y básicamente estoy escribiendo tonterías, pero supongo que con el tiempo, un poco de práctica y algo de vida llegaremos algo mínimamente interesante.
Como comienzo, podéis seguir mis aventuras en San Francisco y chorradas varias en él.
Antes de bajar al Silicon valley al curso que tengo el martes en Santa Clara, estoy pasando el fin de semana en San Francisco.
Esta foto es para los coffee lovers. Estoy en un sitio llamado Ritual Coffee Roasters, en el 1026 de Valencia St (Mission District). Tienen un montón de café que te tuestan y muelen en el momento antes de servírtelo. Si pides black coffee, te lo hacen en cafetera francesa y te precalientan la taza con agua caliente y todo. Ahora mismo me estoy tomando la mejor taza de Etiopía Sidamo de mi vida.
Estamos en febrero, una de esas épocas en las que los estudiantes universitarios pasamos largas noches estudiando, saturamos nuestro organismo de cafeína, buscamos bibliotecas confortables para estudiar, aplazamos nuestras salidas nocturnas del fin de semana para fin de exámenes, gastamos medio sueldo en kilos de fotocopias que luego ni miraremos, etc… Todo un sinfín de sucesos asociados a nuestras temidas épocas de exámenes. Y todo ello para llegar a ese deseado 5.0 que muchas veces es casi más satisfactorio que un mismísimo Notable o Sobresaliente.
En estas fechas de exámenes, ya sea ahora en febrero, en junio o en septiembre, sacar tiempo para estudiar y aprovechar las horas de estudio es esencial. Por eso cualquier distracción que tengamos en nuestra mesa de estudio nos puede ser fatal cuando vamos bastante ajustados de tiempo para nuestro siguiente examen (suele ser mi caso). El ordenador es una de esas distracciones que puede ser fatal. ¿Debemos dejar el ordenador lo más alejado posible entonces? Pues es una de las soluciones extremistas, pero hay otras que creo que a la larga pueden ser más útiles.
Esta foto de mi escritorio lo deja claro. Yo he terminado por adoptar una solución más alineada con mi pasión por la tecnología, y es la de usar el ordenador como una herramienta más del estudio. Reconozco que aún no he conseguido aprovecharlo ni al 50%, pero ya empiezo a acostumbrarme a poder tener mi portátil como uno más en mis épocas de exámenes. La utilidad que me proporciona a la hora de estudiar y concentrarme es múltiple: me sirve como lectura de apuntes, conversor de unidades, calculadora, cronómetro de tiempo de estudio, fuente de comunicación de dudas (navegador, mail o mensajería instantánea), etc…
Lo difícil es poder dejar las aplicaciones de ocio aparte mientras estudiamos, y para ello necesitamos un poco de disciplina. De hecho, en este caso el hábito sí hace al monje y cuanto más usemos el ordenador como herramienta de estudio y nos acostumbremos, menos lo asociaremos al ocio y menos nos distraeremos con él en las horas de estudio. En mi caso no me quedó más remedio: si no puedes con el enemigo, únete a él.
Además, no olvidemos que, en el caso de poder tener nuestros apuntes o transparencias en formato electrónico, ahorramos una enorme cantidad de papel y contribuiremos con nuestro pequeño granito de arena a la conservación del Medio Ambiente. Así que no me cansaré de decirlo: si no es necesario imprimir los apuntes no lo hagáis.
Algunas veces, después de abrir el portátil, Mac OS X Leopard pierde la conexión de red. Lo que me ha estado ocurriendo hasta ahora es que aunque tenía link, el servicio DHCP era incapaz de reasignarme IP porque el sistema la había perdido.
Al principio le echaba la culpa a mi Airport Express, pero me di cuenta de que con otros Mac que estaban encendidos no perdía la conexión, y además mi colega Alfonso me dijo que también le pasaba con su router. La posible solución me la dió él, con un enlace: se trata de la guía de soluciones Mac OS X Leopard que podéis encontrar en conexión Mac. El sitio web está muy bien, y hay tutoriales bastante útiles y a los que recomiendo echéis un vistazo.
Miraré a ver qué otros workarounds tienen para conocidos bugs de Leopard, y esperemos también que en la nueva versión 10.5.2 muchas de estas cosas ya esté corregidas. Mientras tanto, esta tarde cuando esté de vuelta en casa probaré la solución que proponen para el problema de la pérdida de conexión de la tarjeta y os diré si funciona.
…y no todos los de mi grupo de Software tienen Macs (aunque la mayoría sí):
Esto no tiene más relevancia que chinchar un poco a mi compañero Isaac y su Acer Ferrari, que hace más ruido que el F1 y, sobre todo, probar el blogging con Postie desde el iPhone antes de irme al Silicon Valley mañana y contaros el evento.
Hoy he vuelto a tener el típico problema de expulsión de dispositivos al intentar expulsar mi memoria MicroVault USB en Mac OS X. No es la primera vez que el sistema me dice: “No ha sido posible la expulsión del dispositivo porque está siendo usado”. O algo por el estilo.
Entonces es cuando intento ver cuál es la aplicación que está ocupando los recursos de la memoria USB y me doy cuenta de que tengo todas las aplicaciones cerradas. Hmmm, vamos, que algún proceso zombie del uso del montaje de dispositivos se ha quedado colgado y no me deja expulsar mi memoria. ¿Perdemos tiempo en buscar cuál es el proceso y expulsar el dispositivo correctamente? No merece la pena.
La solución de estos casos es la típica de los Linux de toda la vida: forzar la expulsión del dispositivo por línea de comandos. En definitiva, lo único que hay que hacer es abrir un terminal (en Aplicaciones>Utilidades>Terminal u otra aplicación como iTerm) y ejecutar el siguiente comando (en negrita):
$ sudo umount -fv
Este comando lo único que hace básicamente es, con permisos de root, desmontar el dispositivo forzándolo e ignorando al proceso que lo ocupa (opción -f) y con los mensajes por pantalla (modo verbose -v). Con esto normalmente se suele solucionar y nuestro dispositivo se expulsa correctamente. La otra solución es la desaconsejada, y es la de desconectar físicamente el dispositivo aunque esté montado.
No es recomendable la última opción de desconexión física porque si se está escribiendo sobre la memoria en ese momento podemos corromper el sistema de archivos y cargarnos la información que tengamos en la memoria. Por tanto, en caso de problemas, acudamos a nuestro amigo Terminal, que no nos defraudará.