Hoy mismo me han pasado un artículo del periódico El Mundo en el que Pedro Farré, presidente de la asociación “pro-impuesto-revolucionario” SGAE, critica a la Campus Party como “barra libre de descargas”. Ehem… creo que no voy a entrar a valorar profundamente estas palabras, pero si defender los valores del evento Campus Party.
Probablemente el señor Farré tenga razón en una cosa, y es que habrá habido gente que haya usado el canuto de la Campus Party para realizar descargas ilegales, nadie se lo va a discutir. Pero de ahí a denunciar al evento por ser esa su finalidad me parece bastante desproporcionado y en contra de la cultura tecnológica. Además, probablemente sólo el dinero que se ha dejado la gente de la Campus en discos duros haya pagado con el canon gran parte de las descargas ilegales del evento, para eso se creó el canon, ¿no?.
He estado toda la semana que duró la Campus Party trabajando con mi empresa, patrocinadora del área de Desarrolladores, y también he tomado parte como campusero en mis ratos libres. Y precisamente lo que menos he visto en la Campus, por mucho que le disguste al señor Farré, es a gente descargando archivos ilegales. Lo que más he visto es a gente jugando en red, aprovechando el canuto de 7,5 Gigabits (y recalco Gigabits, y no la manía que tienen los periódicos de poner Gigabytes), desarrollando aplicaciones, creando blogs, subiendo y bajando fotos (por las que muchos no cobramos derechos de autor y si el canon) y aprendiendo de personalidades importantes del mundo de la tecnología de la información.
A ver si se entera el señor Farré de que no tiene ni idea de qué va el tema con las empresas que patrocinaron la Campus. Sus palabras demuestran su total ignorancia: … “falta de compromiso ético y jurídico”… de las empresas que patrocinan el evento. Bien, pues voy a explicar brevemente lo que las empresas patrocinadoras hacíamos allí.
Campus Party es un evento legal, apoyado por la Consejería de Cultura de Valencia, en la que grandes talentos y jóvenes promesas acuden para compartir ideas y desarrollar conocimiento. Repito en tres palabras: conocimiento, desarrollo y cultura. ¿Sabe acaso el señor Farré lo que significa eso? ¿O acaso es que lo único que le importa es el dinero y hacer la vida imposible al desarrollo de las tecnologías de la información? Es decir, las empresas acuden a la Campus Party porque su finalidad es desarrollar su negocio a través de, repito: conocimiento, desarrollo y cultura. Y la Campus es un evento magnífico para captar ese talento.
¿Debería la SGAE entonces prohibir los macroconciertos y festivales de música por la cantidad de drogas y alcohol que se consumen? ¡Vaya! ¿Son entonces los eventos musicales una “barra libre” de drogas? Hmmmm, interesante, eso es algo que no llegué a ver en la Campus Party. Lo más que llegué a ver es a alguno que había tomado más cafeína de lo normal.
Pues ni una cosa ni la otra, porque al igual que los macroconciertos son eventos culturales para compartir la pasión por la música, la Campus Party es un macroevento informático donde la gente acude a compartir talento, y no toda la información está protegida por derechos de autor. Para eso, en este sector, hay que proveer de conexión a internet.
En fin, no permitamos que ignorantes como Pedro Farré nos agüen la fiesta y degraden el desarrollo tecnológico.