Lecciones de software al iPhone
Algo más de cinco meses de existencia del iPhone y todavía no ha conquistado Europa. ¿Lo hará cuando llegue a España? Hmmm… pero… para entonces ya tendremos Android o algún GPhone en el punto de mira, ¿no? Es ahí donde me planteo la pregunta del millón: ¿iPhone o GPhone? Aunque la respuesta pueda ser difícil para algunos, a mí me resulta muy fácil responder y decantarme por la versión de Google. Planteo mi punto de vista.
Apple ha conseguido lanzar un producto “revolucionario” en muchos aspectos. La integración de varios dispositivos en uno, el magnífico interfaz multitouch, un diseño útil y elegante, y “embeber” un Mac OS X en el teléfono, son grandes ventajas y aciertos en un mundo tan díficil como el sector de la telefonía móvil. Pero ahí se queda este nuevo gadget, digamos que esas son sus ventajas competitivas. ¿Eso es todo?
No, eso no es todo. El iPhone es un dispositivo con un lanzamiento a lo grande, arrasando en el mercado americano gracias a su revolucionario hardware… Sí, lo he dicho bien: Hardware. Hay que reconocer que el Mac OS X que ofrece el nuevo teléfono de Apple está bien, pero ha decepcionado a gran parte de los usuarios del dispositivo, sobre todo a aquellos que hemos manejado el Mac OS X de los Mac durante tiempo. Pero el verdadero problema es una visión de futuro.
¿De verdad nos vamos a creer que nadie más va a ofrecer un teléfono parecido al iPhone?
A mí no me cabe la menor duda de que aparecerán. Y creo que será entonces cuando el iPhone reciba lecciones de software. Creo que el señor Steve Jobs no estudió muy bien la historia de los teléfonos móviles en Europa y su evolución. Aquí, en el Viejo Continente, la revolución llegó de la mano de Nokia. ¿Fue gracias a esos “ladrillos” de la marca finlandesa, tan pesados como el monedero de mi abuela? No, señor Steve, fue el software de esos ladrillos quien revolucionó ese mundo, esos menús tan intuitivos, visuales y bien pensados para el manejo de cualquier usuario, cuando ningún otro fabricante lo ofrecía.
Pero esa facilidad de manejo la encontramos en el iPhone, dirán muchos. ¡Cierto, un gran interfaz!… Pero retrocedamos a la 2ª Revolución de Nokia, cuando nadie apostaba 0,03€ (o lo que es lo mismo, un duro) por el relanzamiento de los dispositivos, al tener todas las marcas un interfaz y operativo relativamente parecido. Lo volvió hacer con software, siendo Nokia en Europa el fabricante que más apostó por la tecnología Java y el desarrollo “open” para sus terminales móviles. Y esta vez el resto de fabricantes no tardó en responder y subirse al tren de Java, actuando con rapidez y no quedándose atrás.
Y precisamente el último conato de 3ª revolución, iniciada por Apple y su iPhone, es totalmente distinta. Aquí el software es muy cerrado, con una ligera intención de ofrecer un SDK de desarrollo a ciertas esquinas del mundo, pero cerrado. En la era de las aplicaciones, la productividad y optimización, Apple decide limitar las capacidades del software de su “revolución”, y no proporcionar la capacidad de aceptar funcionalidades nuevas a su dispositivo. ¡Qué gran error!
Menos mal que alguien se da cuenta de esto y unos chicos en Mountain View, CA, deciden apostar de nuevo por el mundo del software en la tecnología móvil. Estos chicos, precisamente de Google, detectan el gran error de Apple y deciden apostar de nuevo por el software y el desarrollo open para la nueva revolución. Dejemos a los fabricantes que ofrezcan hardware de última tecnología y nosotros les proveemos de una plataforma abierta, flexible y adaptable a sus dispositivos - pensarían en Google - . ¡Tocado, iPhone!
Puedo equivocarme, pero a mí me da que las cosas no pintan bien para el futuro del iPhone si siguen con su actual filosofía. Las espectaculares ventas del iPhone en EEUU están cegando a los encargados del desarrollo del dispositivo y siguen luchando contra la historia, quien nos demostró que las plataformas móviles cerradas y los contratos de exclusividad no ofrecen un buen futuro en Europa. Y peor aún cuando no son capaces todavía de ofrecer últimas tecnologías hardware de conexión móvil, como 3G o la nueva HSDPA.
Ahora todos deseamos un iPhone, pero no sé si esto será así cuando aparezca un GPhone o un Android Based Phone decente. Desde luego no lo creo si no cambian el rumbo del teléfono-iPod. Si todo sigue igual, preferiré Android, y si no, les daré las gracias a las magistrales lecciones de software.
